Hace un par de miles de años, toda pieza de fina seda que se hallaba en cualquier palacio europeo recorría un largo camino, comenzando en Xi'an, pasando por Estambul y terminando en cada mercado local.Como Marco Polo, el fin de semana pasado me embarqué rumbo al origen de la famosa ruta de la
seda.
Xi'an es mundialmente conocida por sus
guerreros de
Terracota, la que dicen ser la "octava maravilla del mundo". Tal vez porque esperaba demasiado de ella me decepcionó un poco. Al fin y al cabo, no puedes acercarte a los guerreros a menos de 5 metros y a esa distancia es dificil apreciar lo diferentes que son.
En cambio lo que sí me impresionó fué la montaña "Hua". Es una de las cinco montañas sagradas para los taoistas a la que suben tanto peregrinos como turistas. A la cima puede llegar cualquier persona que sea capaz de subir 3000 o 4000 escaleras. Toda la ladera de la montaña y las cumbres están plagadas de templos y algún que otro puesto de comida. Realmente fotogénico, me ha costado una hora elegir qué fotos enseñar.
Pasamos la noche en un albergue en la cima Este. Aunque lo aprovechamos poco porque a las cinco de la mañana ya estabamos arriba disfrutando de la salida de sol.
Dice la leyenda que atando un trozo de tela roja a los árboles en la cima de la montaña o poniendo candados en las cadenas que protegen al peregrino de caer al abismo, tus deseos se acabarán cumpliendo.
También tuvimos tiempo para ver la ciudad. Catorce kilómetros de muralla dan para un buen paseo en bici. Hay unos cuantos edificios interesantes pero también muchos coches y contaminación. No es un lugar bonito para vivir aunque interesante para ver.
La mayoria de los turistas son chinos y algunos vienen de regiones donde practicamente no hay europeos. Les debe hacer mucha gracia nustra cara porque todos estaban como locos por hacerse una foto con nosotros. Eran super amables y sonrientes, su cara de sorpresa cuando descubrían que hablamos algo de chino no tiene precio.